Tres hermanos de 9, 11 y 13 años crearon un emprendimiento gracias a los oficios que aprendieron de sus padres
Pelayo (9), Ángela (11) y Germán (13) crecieron rodeados de madera, herramientas e hilos. Lo que comenzó como una enseñanza familiar hoy se convirtió en Oficios Padres e Hijos, un emprendimiento donde elaboran sus propios productos, aprenden sobre administración y trabajan para cumplir sus metas desde pequeños.
Pelayo Schultz Grob (9), Ángela Schultz Grob (11) y Germán Schultz Grob (13) crecieron viendo cómo sus padres transformaban los oficios en una forma de vida. Entre herramientas, madera e hilos aprendieron desde pequeños distintas técnicas de carpintería y tejido, conocimientos que con el tiempo dieron origen a Oficios Padres e Hijos, el emprendimiento familiar con el que hoy fabrican productos hechos a mano y salen ellos mismos a venderlos.
Aunque todavía están en edad escolar, los tres hermanos ya conocen el valor del esfuerzo y la perseverancia. Cuando tienen tiempo libre recorren playas, plazas y calles ofreciendo sus creaciones, conversando con clientes y aprendiendo, en cada venta, habilidades que difícilmente se enseñan en una sala de clases.
Un oficio que se convirtió en una oportunidad
Entre los productos que elaboran destacan los stringers, cuadros de madera decorados con clavos e hilos de colores que forman diferentes figuras. También confeccionan llaveros tejidos, una técnica que aprendieron gracias a una entretenida actividad familiar durante un viaje, cuando su madre les enseñó a realizar nudos inspirados en el macramé.
Pero su trabajo no termina cuando finalizan una pieza. Son ellos mismos quienes presentan sus productos, explican cómo están hechos y cuentan la historia detrás de su emprendimiento. Con naturalidad se acercan a posibles compradores y convierten cada conversación en una oportunidad para dar a conocer lo que hacen.
Lejos de sentir vergüenza, disfrutan el desafío de vender. Esa experiencia les ha permitido desarrollar seguridad, mejorar su comunicación y comprender que detrás de cada logro hay dedicación, constancia y muchas horas de trabajo.

Aprender a administrar desde pequeños
Detrás de esta iniciativa está Melisa Grob, creadora del proyecto Mujer de Oficios, quien decidió transmitir a sus hijos las mismas enseñanzas que han marcado su propio camino. Su objetivo nunca fue únicamente que aprendieran un oficio, sino también entregarles herramientas para desenvolverse con autonomía y valorar el trabajo bien hecho.
Por eso, además de acompañarlos mientras venden, les enseña conceptos como costos, ahorro y organización financiera. Los tres llevan un registro de sus ingresos en una planilla Excel y cada uno tiene una cuenta bancaria donde deposita el dinero que gana con sus ventas, aprendiendo desde pequeños a administrar sus propios recursos.

Trabajar por un bien común
Todo lo que reúnen con su emprendimiento tiene un propósito. Este año, Pelayo y Germán esperan viajar a Mendoza, Argentina, para participar en el Torneo Máximo Navesi, el encuentro internacional de rugby y hockey infantil más grande y convocante de Sudamérica, una experiencia para la que ellos mismos decidieron trabajar y reunir parte de los recursos necesarios.
Sin embargo, el mayor logro de Oficios Padres e Hijos va mucho más allá de financiar ese viaje. Gracias a las enseñanzas de sus padres, estos tres hermanos descubrieron desde muy pequeños que emprender también puede ser una forma de aprender, crecer y construir sus propios sueños con creatividad, esfuerzo y trabajo en equipo.