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Peluquería Infantil Tello: el clásico de Santiago que lleva 77 años y aún tiene peluqueros de sus primeros años

Fundada en 1949, la Peluquería Tello es un negocio familiar que ya suma tres generaciones, pero aún conserva a algunos de sus primeros trabajadores.

Una idea que comenzó en 1949

Cuando José Tello fundó la peluquería en Santiago, en 1949, decidió apostar por un público que hasta entonces no tenía un espacio especializado en Chile: los niños. En aquella época, atender a los más pequeños no era sencillo y muchos peluqueros evitaban hacerlo porque podían llorar, moverse constantemente o dificultar el trabajo. José vio justamente ahí una oportunidad y creó un negocio dedicado exclusivamente a ellos.

Con los años, su hijo tomó el relevo y mantuvo la especialización. Hoy, Rodrigo Tello, de 56 años, representa a la tercera generación de la familia detrás del negocio. Su objetivo ha sido continuar con el sello que comenzó su abuelo y conservar una parte importante de la historia de la peluquería, en la que incluso algunos de los trabajadores que comenzaron durante la época de José siguen vinculados al lugar.

Peluqueros que llevan más de medio siglo

Uno de ellos es Alfonso Retamal, de 85 años, quien llegó a trabajar a Tello en 1962. Desde entonces han pasado 64 años detrás de las tijeras, atendiendo a niños que con el tiempo crecieron y, en algunos casos, regresaron como padres para llevar a sus propios hijos. Esa experiencia le ha permitido ver cómo varias familias han mantenido el vínculo con la peluquería durante generaciones.

La pandemia marcó una pausa inesperada en su trayectoria en la que estuvo seis meses sin trabajar y cuando finalmente pudo regresar, asegura que se sintió perdido después de tanto tiempo alejado de la rutina. No quiere volver a repetir eso, trabajar lo hace estar activo.

Otro de los rostros históricos es Félix González, de 80 años, quien lleva 55 trabajando en Tello. Dice que cada jornada en el trabajo es especial por los niños. Pero no son los únicos, porque junto a ellos trabajan otros peluqueros de distintas edades, varios con décadas de experiencia en el mismo lugar, formando un equipo que ha logrado mantener el negocio vigente durante décadas. 

Tres generaciones detrás del negocio

La continuidad de la familia y de sus trabajadores ha sido parte fundamental de la identidad de Tello. Rodrigo no solo heredó un negocio, sino también una forma de entender el oficio que comenzó con su abuelo, hace 77 años en el centro de Santiago. Mantener a algunos de los peluqueros históricos también ha permitido conservar conocimientos y experiencias adquiridas durante años atendiendo a niños y bebés, es sin duda una de las características que destaca de este clásico lugar capitalino.