Luis Bustamante, el hombre que lleva casi 70 años dando forma a los sombreros de Curicó
Luis Bustamante Araya está a pocos meses de cumplir 100 años.
Nació el 15 de octubre de 1926 y, aunque hoy ya no trabaja como antes, todavía sueña con levantarse temprano para hacer sombreros.
“Me llamo Luis Bustamante y voy a cumplir en octubre 100 años”, dice sentado en Curicó, la ciudad donde llegó en 1948 y donde años más tarde fundaría la Sombrerería La Estrella.
Su historia comenzó de manera sencilla. Antes de dedicarse a los sombreros, trabajó en distintos lugares, entre ellos la Ford. Pero un día vio una oportunidad. En Curicó se vendían muchos sombreros, especialmente entre hombres de campo, huasos y clientes ligados al rodeo.
Entonces tomó una decisión que cambiaría su vida.
En 1956 se instaló con su propia sombrerería.
Arrendó una pieza que le costaba tres pesos mensuales, armó un pequeño estante con palos y empezó a trabajar. No tenía grandes recursos, pero sí habilidad, observación y ganas de aprender.
Con el tiempo, comenzó a viajar a distintos rodeos. Cargaba una maleta grande con sombreros, tomaba el tren y partía a vender.
“Vendí todo”, recuerda.
Después consiguió un furgón, lo adaptó para la lluvia y comenzó a recorrer distintos lugares. Donde había rodeo, ahí estaba él. Así fue formando una clientela fiel, una que lo acompañó durante décadas.
Luis no solo vendía sombreros. También aprendió a darles forma, a terminarlos, a entender qué copa se usaba, qué estilo pedían los huasos y qué detalles marcaban la diferencia.
Al principio compraba sombreros hechos en Santiago, en la Sombrerería La Canadiense. Pero después empezó a pedirlos sin terminar, para engomarlos, adornarlos y darles el acabado él mismo.
Con los años, incluso los proveedores comenzaron a hacerle preguntas a él. Luis conocía el oficio desde la experiencia directa con los clientes.
Trabajó cerca de 70 años.
Y cuando se retiró, el oficio seguía presente en su cabeza.
“Soñaba levantándome a las 6. Soñaba que estaba haciendo sombreros”, cuenta.
La historia de Luis Bustamante no es solo la historia de una sombrerería. Es la historia de una generación que aprendió trabajando, que construyó oficio con paciencia y que convirtió un pequeño local en parte de la identidad de Curicó.
Hoy, la Sombrerería La Estrella sigue siendo un testimonio vivo de ese recorrido.
Un lugar que nació con una pieza arrendada, unos palos como estante y un hombre dispuesto a trabajar toda una vida haciendo algo que le gustaba.