Jaime López, uno de los últimos tasadores de gemas "a la antigua" que siguen trabajando en Santiago
Durante más de cuatro décadas Jaime López ha dedicado su vida al mundo de la joyería, las antigüedades y la tasación de piezas de valor. A sus 75 años, asegura que son muy pocos los especialistas que aún conservan el oficio tal como se aprendía antes, cuando la experiencia, el conocimiento del ojo humano y una simple lupa eran las principales herramientas para identificar una piedra preciosa o un metal noble.
Un negocio que nació entre dos "Jaimes"
La historia de Jota Jota comenzó de una forma muy simple. Jaime inició el negocio junto a un colega que compartía su mismo nombre, por lo que decidieron bautizar el local con las dos iniciales. Sin embargo, la sociedad duró cerca de dos años. Cuando su compañero encontró una nueva oportunidad laboral, ambos siguieron caminos distintos, mientras Jaime decidió continuar con el proyecto a solas.
En 1980 abrió definitivamente su propio local, ubicado en el subsuelo del histórico Pasaje Agustín Edwards, en pleno centro de Santiago. Desde entonces, ha construido una clientela que lo sigue buscando por su experiencia y la confianza que ha logrado generar a lo largo de los años.
El valor de un oficio que casi desaparece
Con el paso del tiempo, Jaime fue formando una red de contactos con especialistas y tasadores, perfeccionando un oficio que requiere paciencia, conocimiento y una larga trayectoria. Su experiencia le permite reconocer muchas piedras preciosas y evaluar joyas utilizando métodos tradicionales, apoyándose también en algunas herramientas especializadas.
Hoy reconoce que el rubro ha cambiado profundamente. La tecnología ha incorporado equipos capaces de analizar metales y gemas con gran precisión, haciendo que gran parte del proceso de tasación dependa de instrumentos modernos. Aun así, sostiene que la experiencia adquirida durante décadas sigue siendo un complemento invaluable.
Por eso, afirma que cada vez quedan menos personas que realizan este trabajo "a la antigua". Muchos de los antiguos tasadores ya se retiraron y las nuevas generaciones suelen apoyarse principalmente en la tecnología, dejando atrás técnicas que durante años fueron fundamentales dentro del oficio.

Más que clientes, amistades de toda una vida
Más allá del trabajo con las joyas y antigüedades, Jaime destaca que lo más importante de su trayectoria han sido las personas. Con los años ha visto cómo muchos clientes se transformaron en amigos, manteniendo una relación cercana que continúa hasta el día de hoy.
Esa conexión es una de las razones que más disfruta de seguir abriendo su local. Aunque reconoce que con el paso del tiempo la vida se vuelve más solitaria, las conversaciones y visitas de quienes confían en él siguen siendo una parte importante de su rutina.

Desde su local Jota Jota, ubicado en Ahumada 312, local 24, en el subsuelo del Pasaje Agustín Edwards, Jaime continúa atendiendo personalmente a quienes buscan tasar una joya, descubrir el valor de una antigüedad o simplemente conversar con uno de los últimos representantes de un oficio tradicional que resiste al paso del tiempo.