El hombre detrás de los antiguos billetes de Chile: Marcos Simpson a sus 88 años sigue manteniendo vivo el arte del grabado a pulso
Durante más de cuatro décadas, Marcos Simpson Rubio fue el grabador detrás de los antiguos billetes chilenos de $100, $500, $1.000, $2.000, $5.000, $10.000 y $20.000. Hoy, a sus 88 años, continúa preservando un oficio artesanal del que quedan muy pocos exponentes en Chile y que forma parte del patrimonio visual del país.
Es difícil encontrar a un chileno que nunca haya tenido una obra de Marcos Simpson Rubio en sus manos. Durante más de cuatro décadas fue uno de los responsables de dar vida a los grabados que aparecieron en los antiguos billetes nacionales, piezas que circularon por todo el país y acompañaron a generaciones enteras. Sin embargo, mientras millones de personas observaban su trabajo todos los días, muy pocos conocían el nombre del hombre que estaba detrás de cada uno de esos retratos y escenas históricas.
De aprendiz a maestro del grabado
Su historia comenzó cuando apenas tenía 13 años. Fue su padre quien lo introdujo en el mundo del grabado en acero, enseñándole un oficio que exige paciencia, precisión y una enorme disciplina. Aquellas primeras lecciones despertaron una pasión que nunca abandonó y que lo llevó a perfeccionarse constantemente, primero en la Escuela de Artes y Oficios y luego durante siete años en la Sociedad Nacional de Bellas Artes, convencido de que un verdadero maestro nunca deja de aprender.
En 1959 ingresó como ayudante a la Casa de Moneda de Chile. Con el paso de los años, su talento lo convirtió en uno de los grabadores más importantes de la institución. Incluso fue seleccionado para perfeccionarse en Inglaterra junto a Thomas De La Rue, empresa reconocida mundialmente por la fabricación de especies valoradas. Esa experiencia marcó un antes y un después en su carrera y consolidó una trayectoria que terminaría extendiéndose por más de 44 años.

El artista detrás de los billetes de Chile
El trabajo de Marcos Simpson quedó plasmado en algunos de los billetes más recordados por los chilenos. Grabó el retrato de Diego Portales para el billete de $100, Pedro de Valdivia para el de $500, Ignacio Carrera Pinto para el de $1.000, Manuel Rodríguez para el de $2.000, Gabriela Mistral para el de $5.000, Arturo Prat para el de $10.000 y Andrés Bello para el de $20.000. Además, realizó numerosas viñetas históricas que acompañaban estos diseños y que hoy forman parte del patrimonio gráfico del país.
Su aporte, sin embargo, fue mucho más allá de los billetes. También desarrolló sellos postales, retratos de presidentes, escenas fundamentales de la historia de Chile y distintas piezas oficiales que circularon masivamente durante décadas. Gracias a su experiencia llegó a desempeñarse como jefe de la Sección de Grabado y Dibujo de la Casa de Moneda, donde además formó a nuevas generaciones de grabadores que continuaron parte de su legado.
Cada una de sus obras era realizada completamente a mano. Con un buril iba tallando miles de líneas sobre una plancha de acero para construir luces, sombras y volúmenes con una precisión milimétrica. Era un proceso lento y exigente, donde un pequeño error podía significar volver a empezar. Esa dedicación es precisamente la que hoy convierte su trabajo en una expresión artística prácticamente irrepetible.

Un legado que busca preservar un oficio en extinción
Cuando se jubiló en 2003, Marcos no pensó en dejar el grabado. Al contrario, decidió dedicar todo su tiempo a desarrollar una obra personal. Comenzó a reinterpretar pinturas clásicas, crear grabados religiosos, paisajes chilenos y medallas en plata, construyendo una colección que hoy refleja toda una vida de aprendizaje y perfeccionamiento. Para él, el retiro nunca significó dejar de crear, sino tener la libertad de hacerlo sin límites.
A sus 88 años, Marcos Simpson Rubio sigue trabajando con la misma paciencia que aprendió siendo un adolescente. Mientras la tecnología ha reemplazado gran parte de los procesos manuales, él continúa demostrando que hay oficios cuyo verdadero valor está precisamente en el tiempo, la dedicación y la precisión de las manos que los ejecutan. Su historia no solo habla de emprendimiento y perseverancia, sino también de la importancia de preservar un patrimonio cultural que hoy está cada vez más cerca de desaparecer.
Puedes encontrar su trabajo en @joyassimpson