El "Gepetto de Quinta Normal" que a sus 75 años sigue fabricando a mano los juguetes de madera que soñó tener de niño
Desde hace más de 50 años Leonardo Gajardo transforma trozos de madera en camiones, cunas, columpios y figuras hechas completamente a mano. Asegura que cada creación es un juego, una forma de conectarse con la infancia y de entregar a otros los juguetes que él nunca pudo tener.
Lleva más de 50 años fabricando juguetes de madera
Hay personas que encuentran un oficio para ganarse la vida y otras que descubren una pasión que las acompaña para siempre. Ese fue el caso de Leonardo Gajardo Venegas, quien a sus 75 años continúa dando vida a juguetes de madera desde su taller en Quinta Normal. Su emprendimiento, bautizado como Leodáctico, comenzó cuando tenía apenas 20 años, luego de aprender a fabricar figuras de madera durante su etapa escolar.
"Nunca he trabajado, porque esto es una entretención"
Mientras muchos hablan de décadas de esfuerzo laboral, Leonardo lo ve de otra manera. "Nunca he trabajado, porque esto es un juego, es una entretención, es descubrir todos los días algo nuevo", cuenta con una sonrisa. Esa mirada ha marcado toda su trayectoria y explica por qué, después de más de medio siglo, sigue dedicando horas a diseñar y fabricar cada pieza con el mismo entusiasmo del primer día.

Así nació "el Gepetto de Quinta Normal"
Su apodo nació de una manera inesperada. Durante una visita a un programa de televisión, llegó muy abrigado por el frío, con la nariz roja y su abundante cabello. La dueña del espacio comenzó a observarlo y, tras preguntarle si tenía hijos, recibió una respuesta que la sorprendió: nunca había sido padre. "No tiene hijos, hace juguetes, tiene la nariz roja y mucho pelo... parece Gepetto", comentó entre risas. Desde entonces, el nombre quedó para siempre y hoy muchos lo reconocen simplemente como el "Gepetto de Quinta Normal".
Fabrica los juguetes que nunca pudo tener
Leonardo reconoce que creció en una familia de escasos recursos y que durante su infancia muchas veces soñó con juguetes que nunca llegaron. Esa experiencia terminó convirtiéndose en el motor de su emprendimiento. Cada camión, figura o juego de madera representa, en cierta forma, un pequeño homenaje al niño que fue y una oportunidad para que otros sí puedan disfrutar aquello que él tanto anheló.
Una conexión especial con la infancia
Más allá de fabricar juguetes, Leonardo dice haber descubierto algo mucho más valioso: la capacidad de comunicarse con los niños. Para él, ellos hablan un idioma distinto, uno que los adultos muchas veces olvidan con el paso de los años. "Son pequeños enanos mágicos", afirma, convencido de que la experiencia de los mayores solo tiene sentido cuando sirve para acercarse al mundo infantil y compartir con ellos desde la imaginación.
El temporal lo dejó sin el techo de su taller
Este año, sin embargo, el artesano ha debido enfrentar una dura dificultad. Producto de las intensas lluvias que afectaron a la Región Metropolitana durante este invierno, el techo de su taller colapsó, dañando el espacio donde durante décadas ha creado sus juguetes. La reparación implica un gasto importante, por lo que espera que las ventas del próximo Día del Niño le permitan reunir los recursos necesarios para reconstruir el lugar donde nacen todas sus creaciones.
Camiones, columpios y juguetes hechos completamente a mano
En su taller es posible encontrar una amplia variedad de piezas elaboradas en madera. Camiones de distintos modelos, cunas para muñecas, columpios y otras creaciones forman parte del catálogo que Leonardo fabrica de manera artesanal, cuidando cada detalle y privilegiando materiales nobles que permiten que los juguetes resistan el paso del tiempo y puedan incluso heredarse entre generaciones.
A pocos días de una de las fechas más importantes para quienes trabajan en el mundo del juguete, Leonardo invita a quienes buscan un regalo especial a conocer su trabajo y, de paso, apoyar a un emprendedor que ha dedicado toda una vida a crear con sus propias manos. Quienes deseen visitar su taller pueden encontrarlo en Leonor de la Corte 5591, esquina Júpiter, en la comuna de Quinta Normal, donde el "Gepetto de Quinta Normal" continúa demostrando que la imaginación nunca tiene edad.
