Dora Waleska, la maestra de ballet de 73 años que sigue formando bailarines en su academia de Valparaíso
Comenzó a bailar a los 4 años y a los 11 ya le estaba enseñando a sus compañeras. En 1966, junto a su madre, fundó la una de las academias de baile históricas de Valparaíso.
La llegada del ballet a su vida
Dora Waleska nació en 1952. Tenía cuatro años cuando comenzó a tomar clases de ballet en el kínder como una actividad escolar, pero rápidamente eso se convirtió en una pasión que terminaría marcando el rumbo de su vida.
En 1964, mientras cursaba sexto básico en el Liceo N°1 de Niñas de Valparaíso, tuvo su primera experiencia como profesora. Junto a sus compañeras preparó una presentación de ballet que posteriormente llevaron al Casino de Viña del Mar. Ella misma fue quien les enseñó las coreografías al resto.
Entre el público había una mujer, amiga de su madre, que quedó impresionada con lo que había hecho y le pidió que le enseñara ballet a su hija. Dora comenzó entonces a hacer clases y, aunque todavía era una niña, ya tenía sus primeros alumnos. “Y ahí partí y hasta la fecha no he parado”, recuerda.
Dos años después, en 1966, Dora y su madre, Olga Luisa, decidieron crear su propia academia. La división del trabajo era clara: Dora quedó a cargo de la dirección, las coreografías, las escenografías y los arreglos musicales, mientras su madre asumió la administración y se encargó del diseño y confección de los vestuarios.
Un incendio y un nuevo comienzo
La academia también ha tenido que sortear momentos difíciles. Uno de ellos ocurrió cuando el IPA de Valparaíso, lugar donde Dora y otros profesores realizaban sus clases, se incendió. Los docentes tuvieron que buscar nuevos espacios para continuar con su trabajo y, para Dora, aquello terminó convirtiéndose en el impulso para concretar un proyecto que ya había conversado con su madre: tener un lugar propio.
Fue entonces cuando decidió arrendar el local donde funciona actualmente la Academia Dora Waleska. La idea era contar con más profesores, ampliar los cursos y recibir a alumnos de distintas edades. El espacio terminó convirtiéndose en el lugar desde donde ha continuado desarrollando su trabajo.

El reconocimiento llegó también desde la propia ciudad a la que ha dedicado buena parte de su vida. En 2014, cuando cumplió 50 años ligada a la enseñanza del ballet, Valparaíso la homenajeó por su aporte a la formación de jóvenes y a la difusión de la danza. Cinco años después, la distinción fue mayor: en el Teatro Municipal recibió la Medalla al Mérito “Diego Portales” y fue nombrada Ciudadana Ilustre de Valparaíso.
Pero ninguno de esos reconocimientos parece haber cambiado sus planes. A sus 73 años, Dora sigue dando clases y no piensa en retirarse. En su academia recibe desde niños de tres años hasta adultos mayores, porque para ella la edad nunca ha sido una razón para dejar de moverse. Cuando le preguntan por qué no se queda en casa, responde sin demasiadas vueltas: “Mirando cuatro paredes me voy a enfermar”. Y así sigue, entre barras, música y alumnos, haciendo lo mismo que comenzó a hacer cuando tenía 11 años.