Adrián Marinao, el sastre de calle Agustinas que confeccionó las bandas presidenciales de Bachelet y Piñera en sus dos periodos
Lleva más de 40 años trabajando en el mismo local del centro de Santiago, donde comenzó como empleado y terminó convirtiéndose en dueño. Desde su sastrería D’Adriany confeccionó las bandas presidenciales utilizadas en los cambios de mando de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, un encargo que llegó casi por casualidad y que se convirtió en una de las historias más particulares de su trayectoria.
De empleado a dueño de su propia sastrería
Cuando Adrián Marinao tenía 20 años, llegó a trabajar a una sastrería del centro de Santiago. En ese entonces, el dueño del local se especializaba en trajes de hombre, pero necesitaba a alguien que lo ayudara con el trabajo. Marinao se incorporó al equipo y permaneció a su lado durante más de dos décadas, aprendiendo los detalles de un oficio que terminaría marcando su vida.
La muerte de su jefe cambió el rumbo de su historia. En lugar de abandonar el lugar donde había trabajado durante tantos años, decidió arrendar el mismo local y continuar con la actividad por su cuenta. Así pasó de ser empleado a hacerse cargo de su propio espacio de trabajo, en calle Agustinas, donde hoy funciona la Sastrería D’Adriany.
Un encargo que llegó por casualidad
Entre las cientos de experiencias que ha acumulado durante más de cuatro décadas como sastre, hay una que destaca por su particularidad. Marinao fue el encargado de confeccionar las bandas presidenciales utilizadas en los cambios de mando de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, una tarea que llegó a sus manos a partir de una conversación en su propio local.
Un cliente le preguntó si era capaz de realizar ese trabajo. Marinao respondió que sí y asumió el desafío. Lo que comenzó con una pregunta terminó convirtiéndose en uno de los encargos más singulares de su carrera, una muestra de cómo la experiencia adquirida durante años puede abrir oportunidades inesperadas.
Jornadas largas para cumplir con cada pedido
Su rutina está marcada por las necesidades de quienes llegan a la sastrería. Marinao comienza su jornada cerca del mediodía y, durante buena parte de la semana, permanece trabajando hasta las 23 horas. La urgencia de algunos clientes y los plazos de entrega hacen que los días se extiendan más de lo habitual.

Trabaja de lunes a sábado y también está dispuesto a acudir al local cuando surge alguna emergencia. Para él, responder a tiempo forma parte de su manera de ejercer el oficio. Esa disposición le ha permitido mantener una actividad constante y atender los distintos requerimientos de quienes confían en su trabajo.
Más de 40 años en el mismo lugar
Hoy, Adrián continúa en la misma sastrería a la que llegó siendo joven, aunque su posición cambió con los años. Ya no trabaja bajo las órdenes de otro, sino que está al frente de un equipo de alrededor de cinco personas que lo ayudan a responder a los pedidos y cumplir con los plazos de entrega.
Su historia se ha construido entre telas, medidas, arreglos y entregas con plazos ajustados. En la Sastrería D’Adriany, ha conseguido mantener vivo su oficio durante más de cuatro décadas sin abandonar el lugar donde comenzó. Su trayectoria reúne desde encargos cotidianos hasta la confección de prendas destinadas a ceremonias presidenciales, con una historia que demuestra cómo un trabajo sostenido en el tiempo puede llevar a lugares inesperados.