A los 81 años, la historia de Gertrudis: la peluquera que construyó su propio camino desde cero
“Muy jovencita empecé a trabajar y a estudiar”.
Así parte la historia de Gertrudis del Carmen Escobar, una mujer de 81 años que, mucho antes de que se hablara de emprendimiento como tendencia, ya había decidido tomar su propio camino.
Llegó en 1984 con una idea clara: salir adelante por sus propios medios.
De aprendiz a emprendedora
Gertrudis comenzó trabajando en una peluquería. No solo era un trabajo, era una escuela.
Ahí se capacitó, aprendió el oficio y desarrolló las habilidades que más adelante serían la base de su independencia.
“Trabajé en una peluquería donde me capacitaron para seguir ejerciendo la profesión”.
Pero no se quedó ahí.
Con el tiempo, decidió dar el salto que muchos temen: independizarse.
“De ahí ya me tiré sola… armando mi pequeña empresa”.
El momento en que todo funcionaba
Hubo una época donde su negocio no solo funcionaba, sino que prosperaba.
Tenía equipo, clientas constantes y días completos de trabajo.
“Tenía tres personas y yo era la cuarta… pasaba todo el día llena la peluquería”.
Era un negocio vivo. Dinámico. Rentable.
Según ella misma cuenta, eran tiempos donde la gente invertía más en su imagen personal.
“La peluquería era grito y plata”.
Adaptarse a los cambios
Con los años, el contexto cambió.
Las clientas comenzaron a ir menos, el mercado se volvió más lento y el consumo distinto.
“Ahora ya está muy bajo… antes las lolas frecuentaban mucho la peluquería, ahora no pasa eso”.
Aun así, Gertrudis nunca dejó de trabajar.
Siguió haciendo todo por sí misma: cortar, teñir, peinar, depilar, lavar el pelo, incluso masajes.
Un oficio completo. Una vida dedicada al servicio.
Una vida de trabajo y propósito
Hoy, después de décadas de esfuerzo, Gertrudis está comenzando a pensar en algo que nunca fue prioridad: descansar.
“Ya estoy dejando de trabajar… quiero descansar”.
Su historia no es solo sobre una peluquería.
Es sobre disciplina, constancia y valentía para tomar decisiones difíciles cuando no existían referentes ni redes de apoyo como hoy.
Lecciones que deja su historia
• Empezar temprano no es una desventaja, es una oportunidad
• Aprender un oficio puede cambiar tu vida
• Independizarse siempre implica riesgo, pero también crecimiento
• Los mercados cambian, pero la actitud es lo que sostiene el tiempo
• Nunca es tarde para decidir descansar después de haberlo dado todo

Hoy, su trabajo sigue vivo en el Salón de Belleza Unisex Carmen, ubicado en el local 203A del Centro Comercial Caracoles de Irarrázaval, en Av. Irarrázaval 3054, Ñuñoa, Santiago.