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Reinaldo Lippi: ¿Cómo empezó su historia y cómo fue su proceso para el éxito?

Reinaldo Lippi es el fundador de la reconocida marca outdoor Lippi, la cual comenzó a través de una interesante historia de esfuerzo y sacrificio durante el año 1983.

Los inicios de la marca fueron cuando Reinaldo tenía solamente 23 años y se vio enfrentado a una difícil época en donde llevar el sustento a la familia era extremadamente complicado, según comenta.

Quedó sin trabajo y de alguna forma había que surgir, por lo que sin ninguna pretensión de crear una gran compañía y frente a su gran necesidad de estar constantemente "haciendo cosas", empezó a buscar formas de generar ingresos y dio justo en el clavo.

Reinaldo hizo montaña desde muy joven y por ser una época en donde el equipamiento para este tipo de deportes no era muy accesible y la palabra outdoor no existía, se los hacía él mismo. A partir de allí nace su historia.

Las primeras mochilas

Lippi, hijo de un padre obrero y de una madre dueña de casa, se vio imposibilitado de poder estudiar en una Universidad, lo que lo llevó siempre a conseguir trabajos poco estables e informales hasta que ingresó a la Biblioteca San Ignacio, de la cual también tuvo que partir, por ser tiempos extremadamente difíciles para crecer e incluso para trabajar.

"Era una pobreza realmente brutal y con represión y condiciones políticas difíciles, por lo que en el año 83 me tuve que ir y fue entonces que decidí iniciar mi emprendimiento", afirma.

Decidió partir haciendo lo que él ya sabía hacer: mochilas, carpas, sacos de dormir y parcas de pluma para temperaturas extremas.

"En la escuela de montaña convencí a un tipo diciéndole que yo era quien hacía las mejores mochilas de Chile y me creyó. Fue entonces que me preocupé de conseguir un buen prototipo de mochila para imitar el diseño y me quedó muy bonita. Se la vendí y automáticamente se comenzó a correr la voz. A contar de ese momento todo fue más fácil", señala Reinaldo.

Aprendiendo el oficio


El oficio lo aprendió gracias a su madre, quien le enseñó a cocer cuando ella dedicaba parte de su tiempo a hacer ropa y sábanas. "Ella me enseñó a cocer de curioso, porque siempre tenía la necesidad de hacer cosas. Fue entonces que aprendí distintas técnicas que con el tiempo me permitieron confeccionar mis propias mochilas, carpas familiares, sacos de dormir y otros equipos de montaña", explica Lippi.

Lippi añade que "desde que vendí la primera mochila se me abrió una ventana gigante y nunca más faltó para comer en mi casa. Empezaron a llegarme muchos pedidos, pero yo no fui muy consciente, no lo visualicé como una oportunidad ni tampoco hice un estudio de mercado, solo me metí en eso y di en el clavo, porque si hubiese hecho ropa, por ejemplo, quizás mi suerte no hubiese sido la misma porque había oferta, no así con las mochilas y equipos de montaña", detalla.

 

Primer socio y taller

Tras sus primeros aciertos y buenos momentos, Reinaldo decidió asociarse con un amigo que en dicha época era el presidente de la Federación de Montaña, lo que para él tiene una connotación muy importante ya que desde pequeño le costó empoderarse de sí mismo y de sus capacidades, creyendo siempre en la asociatividad, en el colectivo y en el trabajo en equipo.

"Necesitaba un socio que aportara en cosas que yo no podía aportar, como, por ejemplo, en el manejo de una cuenta corriente o temas más administrativos a los que yo no me dedicaba, ni de los cuales tenía conocimiento en esos tiempos", explica.

Una vez asociados, puso su primer taller. ¿Cómo fue? Había ocurrido el terremoto del 85’ y en el Cuerpo Socorro Andino había quedado una sala completamente destruida. Fue entonces cuando Reinaldo se contactó con el director de la organización para arreglar la sala, arrendarla e instalarse allí por un tiempo, ya que por espacio no podía seguir trabajando desde su casa.

"Ya estaba instalado y un día llamó por teléfono a la corporación un tipo representante de una empresa de ingeniería que iba a construir el aeropuerto en la Antártica. Me empezó a comentar que necesitaban datos y tips sobre ropa y equipos para las personas que iban a ir a trabajar en la construcción de este proyecto. Fue allí donde tras una peculiar conversación, le comenté que yo mismo confeccionaba esos equipos y entonces hice mi primera venta institucional, la que me abrió un mundo gigantesco", detalla Lippi.

Ese trabajo le dio la plata para instalarse en su primer taller en Toesca y le dio el capital para contratar gente, comprar máquinas y darle un aspecto mucho más serio al negocio.

El nacimiento de la marca Lippi

Un hito importante en el nacimiento de la marca Lippi ocurre cuando Reinaldo confecciona mochilas para una expedición a Rodrigo Jordán, un conocido montañista chileno. En ese entonces, Reinaldo Lippi no tenía una marca, sino solo un nombre, ya que no tenía una visualización empresarial y de marca.

"Fue en ese momento cuando llegó un amigo mío y me hizo un logo. El logo era "Lippi", que sigue siendo el logo actual. Recuerdo haberlo recortado en cartulina, pintarlo con plumón arriba de una tela y haberlo pegado en las mochilas. Ahí es cuando empieza mi marca", comenta emocionado.

Después de este importante hito, el problema dejó de ser la manera de llevar el sustento al hogar, sino que el saber cómo proyectar el negocio. Desde entonces comenzó a tomar conciencia de que su trabajo y su marca eran verdad y que era posible explotarlos de manera más seria aún.

Si quieres saber cómo termina esta historia de sacrificio, humildad y éxito, mírala en este video: